Indiferencia teñida de confusión.
Este es el pan de cada día de los humanos, una de las tantas enseñanzas de la cual es obligatorio asistir, queramos o no, sea doloroso o no, los afortunados serán, aquellos que se enamoren de la persona correcta. Segundas y terceras oportunidades tendrán aquellos que no lo consiguieron o que simplemente no pudieron seguir aguantando. No es ni siquiera un karma, ya que esa persona también fue una perdida de tiempo. Es simplemente obra de lo que estoy haciendo, vivir como cualquier otra humana en este planeta. No tengo otro recuerdo en la mente, solamente tengo ese día en la cabeza, ese día que parecía un sueño, donde me sentía tan feliz con esa persona, la que se suponía que me "amaba". Todo empezó en la mañana, cierto día de febrero, el atardecer y el frió que nos inundaba, la sensación de estar flotando, los colores, el aroma, la alegría de esas personas... Me sentía nerviosa, pero estaba disfrutándolo como nunca, porque estaba con el, era lo único que me importaba en ...