Dulces espinas, amargos pétalos

8 de mayo de 2019

Borrador que quedo en el olvido pero una vez mas vuelvo a escribir por estos lugares.

Una relación se compone de altibajos, se me olvidaba que los dos aún somos unos niños y que una convivencia era algo nuevo.

Solo soy una espectadora, solo observó tus acciones y a él su estupidez.

Poco a poco empezaron pequeñas discusiones, gritos, dejarnos de hablar entre otras cosas. Llego el día de una fiesta de su mejor amigo, por suerte estaba libre ese día en el trabajo, primera vez que iba a ese barrio, su casa quedaba muy arriba casi en la cima de la montaña, sin embargo era algo cómodo, al día siguiente tenía que ir a clases pero por obvias razones no fui... Ese día tomamos alcohol, fueron personas de las cuales yo normalmente me alejaba por ser tan liberales.

Mi incomodidad se sentía un poco, ese día descubrí algo que sinceramente no quería enterarme. El de una alguna manera me uso para darle celos a su ex-novia por venganza a que esta lo había dejado. Todos empezaron a bromear de eso. Su hermana se dió cuenta de la situación y ella fue la única que no se rio, ella trato de calmar las cosas pero ya era tarde, yo ya me había molestado, y me había ido de aquella sala. Todos se quedaron cortados, el no sabía cómo tomárselo ya que la había embarrado conmigo. A los 5 minutos escuché a una chica decir que fuese por mí y que no lo echara a perder.

Me impresiona la capacidad que tienes de atraer personas idiotas. Hay que trabajar en eso.

Efectivamente me busco e intento solucionar las cosas, yo estaba muy renuente a la situación, el me trató de dar un beso pero yo lo aleje, eso ocasionó que hiciera un drama ya que le recordó a un trauma de la infancia, su madre al parecer no lo quería o algo así me hizo saber... Luego de pasar casi una hora y media hablando de estupideces, decidimos estar como si nada.

Error, porque cometes tantos errores? Nunca aprendes.

Luego de beber, jugar, reírnos etc dormimos juntos, aunque el estaba bastante borracho. Una presencia de manifestó en aquel cuarto, una mujer la cual yo alejé. No sabía que ese era el principio de muchas cosas.
La semana transcurrió normalmente, nuestro tiempo a veces era algo limitado ya que estudiábamos de lunes a viernes con horarios un poco distintos, mi trabajo como enfermera de noche y mis estudios de paramédico los domingos.

Poco a poco conocí a su familia, a su abuela, su padre y su hermana, de alguna manera u otra eran personas con muchísimos problemas encima, nunca podían concluir algo no sé si era debido a la mala suerte o algo por el estilo pero sus planes nunca se daban.

Se dió la oportunidad de otra fiesta, yo no podía ir ya que tenía que trabajar, no podía estar faltando tanto. Esa tarde la pasé con el. Me insistieron en ir pero ya mi decisión era muy firme. Todo parecía transcurrir normalmente.

Eso es sólo el principio del gran abismo que se avecinadaba

Creo que nunca le hice saber lo mucho que me gustaba dormir con el, era una persona de gran espalda y por ende era como abrazar un oso gigante, siempre me sentí protegida entre sus brazos aunque tuviésemos problemas, lo mucho que me gustaba ver su cara, sus facciones, su largo y ondulado cabello. Lo bien que me sentía con el aunque no tuviésemos nada de que hablar.

Sin darme cuenta me había enamorado de el, me proyecte con el hacía un futuro inexistente, me hacía feliz pensar que viviríamos juntos, nos casaríamos y tendríamos hijos más adelante, ya habíamos pensado en los nombres ya que tendríamos dos...

Tampoco le hice saber lo mucho que me gustaba jugar Hearthstone con el, como me hacía ganar o me explicaba con pasión lo que le gustaba. Lo agradecida que estaba con el al compartir su comida conmigo, al complacerme con pizzas, chucherías, chocolates. El siempre se sentía mal ya que no podía darme lo que a otras chicas pudo darle, a mí no me importaba. Para mí era suficiente y más si estaba a su lado, al ser muchísimo más alto que yo amaba abrazarlo, sentirme rodeada entre sus brazos era la sensación mas malditamente feliz que podía sentir, sentir su olor me calmaba enormemente era como una morfina para mí.

Lo mucho que disfrutaba hablar con el ya que a pesar de que siempre estaba bromeando pesadamente entre el y yo había una confianza que nunca había tenido con ninguna de mis parejas, ni siquiera con el ángel caído. El conocía lo bueno, lo malo y lo peor de mi y aún así se quedó a mi lado.

Siempre me encantaba hacer el amor con el aunque muchas veces me sentí tan poca mujer para el por mi cuerpo flaco y muy pocas proporciones. La manera en que se hacía llegar, cuando jalaba su cabello con fuerza mientras me sumergía en el éxtasis total a tal punto en casi desmayarme. Aunque muchas veces me dolía en las posiciones en las que estábamos de alguna manera u otra me termina a gustando ese pequeño dolor, solo con verlo moviéndose rápidamente y sin piedad, su cara de niño malo y su cabello moviéndose bastaba para volverme loca. A veces no querías hacerlo conmigo o no te sentías al 100% creo que nunca te lo hice saber pero eso me destrozaba ya que mi poca autoestima no ayudaba, yo pensaba que era suficiente para ti y aunque me decías que eran cosas tuyas y no mías no podía evitar sentirme mal.

Aunque muchas veces era yo la que tenía que buscarte, la que tenía que ir hasta tu casa sabiendo que era una zona peligrosa, soportar calor, retraso en el subterráneo y un sin fin de problemas para llegar, aunque llegará y muchas veces estabas dormido o no me estabas esperando, muchas veces me fui sola a mi casa a altas horas de la noche y tú eras incapaz de abrirme la puerta. Aun así lo hacía casi todos los días y a pesar de eso no me arrepiento.

Estúpida, estúpida, estúpida eres una estúpida.

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